lunes, 21 de septiembre de 2015

Castellnou d´Ossó, una torre romana única en Cataluña



 
 
A 16 km de Tárrega y 5 de Agramunt se encuentra Castellnou d´Ossó. Se trata de una pequeña pedanía de Ossó de Sió con una treintena de vecinos. A pesar de su pequeño tamaño, tiene un interesante patrimonio histórico.
 
 
 
Esta bonita población guarda pequeños tesoros arquitectónicos como la torre romana del siglo II a.C. En su interior se alberga una segunda torre medieval construida posteriormente. La torre romana se llamaba también Castell Lliuró y era un punto de fortificación defensiva para vigilar las antiguas rutas del Vall de Sió. La iglesia de Sant Pere (s. XI) y el “molí fariner del Marquès” son otros lugares que no podemos perdernos.
 
 
 
Aparcamos el coche a la entrada del pueblo en la parte de abajo. Allí mismo encontramos el Moli del Marqués.

Este edificio románico del siglo XIII era un antiguo molino hidráulico harinero.
 
 
 
Tiene una estructura cuadrada y tiene dos pisos. Había servido también de vivienda. Tiene dos puertas de acceso, una de las cuales permitía la entrada a la casa. Parece que también había una buhardilla. En los bajos se encontraba la sala de las dos molas, arriba las dependencias para el molinero.
 
 
Seguimos nuestra visita a este monumental pueblo y nos acercamos hasta la Torre Romana.

Los romanos dejaron allí su huella con una fortificación de la época romana, data del siglo II antes de Cristo. Más tarde se utilizó en la época medieval construyéndose una torre sobre la base romana. Cabe recordar que cerca del pueblo, en Puigverd d'Agramunt se encontraron también restos de una antigua villa romana. Por ello se cree que en la ribera del Sió hubo una importante comunidad romana.
 
 
 
Encima de una pequeña colina se encuentra esta estructura en forma circular. Las murallas presentan un aparato ciclópeo considerado de época romana. Actualmente sólo se conserva el semicírculo oriental de lo que debía ser una estructura de forma circular con un diámetro de unos 24 m con una puerta al norte.
 
 
 
En el centro se sitúa la torre medieval del antiguo castillo, actualmente de unos 4 m de altura, que seguramente debió ser muy alta. Se àrece a la torre de Almenara. Esta torre medieval fue construida cuando el término fue conquistado por el conde Ermengol IV d'Urgell el año 1070. La torre romana también se llamaba Castell Lliuró. Era un punto de fortificación defensiva para vigilar las antiguas rutas del valle del Sió. Es una construcción romana que mantiene buena parte de su fisonomía y monumentalidad, con unas características únicas en Cataluña y en España. En 1985 fue declarada Bien Cultural de Interés Nacional. Hasta hace poco era propiedad particular de la familia Llurba-Huguet que ante la imposibilidad de rehabilitarla decidió cederla al municipio.
 
 
 
El pueblo ha tenido diferentes nombres Castell Lliuró, Castellnou de Montfalcó, Castellnou d'Agramunt, Castellnou de Sió hasta que finalmente se llamó Castellnou d'Ossó.

El pueblo se edificó en la segunda mitad del siglo XI. Estaba cerrado por dos portales y sorprende la gran distancia que hay entre la iglesia y el resto del pueblo. Junto a la iglesia se encuentra el pequeño cementerio.
 


La primitiva iglesia es de estilo románico tardío y data del siglo XIII. Es un edificio de una sola nave con un ábside semicircular. La nave está cubierta con bóveda de cañón. La fachada está coronada con un campanario de espadaña de dos ojos que nos recuerda a la de Ossó de Sió. A lo largo de la nave hay varios contrafuertes. La puerta está adornada con dos arquivoltas en gradación soportadas por columnas con capiteles lisos.

En el interior de la iglesia hay un sarcófago paleocristiano del siglo VIII. Está compuesto por cuatro piezas: una caja paralepipédica, con decoración figurativa en bajorrelieve; una tapa rectangular plana y dos pies en forma de arco triumfal. La decoración esculpida se reparte entre la caja y los pies. Está muy erosionada pero deja entrever un estilo arcaizante y muy sencillo. En la parte frontal se ve una cruz esgrafiada dentro de un círculo, haciendo referencia a un símbolo. A la izquierda, aunque no se ve demasiado bien, se aprecia la imagen de un personaje que lleva una cruz en la mano derecha y un ramo de flores en la mano izquierda. También hay tres personajes femeninos vestidos con faldas largas y pañuelos en la cabeza que parecen llorar la muerte del personaje principal.
 
Volvemos al coche y seguimos nuestra ruta por el Urgell.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Bellver d´Ossó, vestigios de una antigua villa fortificada


 
 
A través de la carretera L-303 que va de Agramunt a Cervera llegamos a Bellver d´Ossó. Otra opción es llegar a través de la C-14 desde Tárrega hasta Agramunt para coger la carretera que lleva a Cervera, son 18 km desde Tárrega y 8 km desde Agramunt. Es una pedanía de Ossó de Sió y se encuentra en un cerro coronado por la iglesia románica de Sant Pere (s. XII) a unos 400 metros de altitud. Tiene algo menos de un centenar de habitantes. La base de la economía es la ganadería y la agricultura de secano.
 
 
 
 
Es un auténtico placer pasear por calles y plazas en Bellver d’Ossó. Las calles más antiguas del pueblo ganan el acentuado desnivel en zig-zag y callejones con escalones.
 

En una de las calles del nucleo antiguo encontramos unos arcos que corresponden a uno de los antiguos portales.
 
 
Se cree que antiguamente el pueblo estaba amurallado, así que no es difícil imaginarse por donde estaba fortificado y como serían sus puertas de entrada.
 
 
 
La mayoría de las casas están construidas en piedra. Los vecinos han sabido mantener un ambiente medieval utilizando los materiales de construcción tradicionales.
 
 
 
Subimos hasta la iglesia de Sant Pere. Se trata de una iglesia originalmente de estilo románico, muy modificada en el siglo XVIII. Es un edificio de una sola nave y dos contrafuertes en la parte sur.
 
 
 
El único elemento románico destacado que se conserva es el ábside construido con sillares de piedra muy bien cortados, en el centro hay una ventana de arco de medio punto de doble derrame, a la derecha de la abertura se observa una lápida con un grabado de una figura humana. En la parte superior tiene una cornisa decorada con cintas entrelazadas debajo de las cuales tiene una parte de arcos ciegos apoyados sobre ménsulas.

El 1985, cuando se iniciaron las obras de consolidación del muro situado detrás del ábside de la iglesia, se localizaron 12 tumbas antropomórficas del tipo denominado bañera. La mayoría de estas tumbas se pueden datar dentro del siglo X.
 
 
 
Adosado a la fachada principal se encuentra el campanario de planta sexagonal.
 
 
Sólo un pero, muy triste la horrible construcción que intenta competir en asltura con la magnífica torre.
 
 
Se accede al templo por una puerta de arco de medio punto adovelada.
 
 
 
En medio del arco hay un relieve con la imagen de san Pedro.
 
 
 
La puerta está decorada con un friso donde se aprecia alguna figura muy gastada. Sobre la puerta se observa el espacio que ocupaba un antiguo óculo, el cual fue desplazado hacia arriba y a la derecha. Sobre este espacio hay una hornacina en el que se aloja una imagen en piedra de san Pedro.
 
 
 
Bajamos de nuevo por calles que nos evocan a los tiempos en los que el Conde de Urgel conquistó este territorio.
 
 
 
Al encontrarse en un cerro, desde algunos puntos del pueblo tenemos unas magníficas vistas de los campos de cultivo que lo rodean.
 
 
 
Cerca de la carretera está la antigua cruz de término gótica, datada en el 1517.
 


Es de estilo gótico y se sustenta sobre una columna octogonal de gran altura. En cada cara de la base de la cruz se puede observar la figura de un santo. La cruz es de tipología latina y tiene las figuras del Cristo Crucificado y la Virgen con el niño.



 
 
Con esta cruz de término decimos adiós a Bellver y seguimos nuestra ruta por el Urgell

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ossó de Sió, románico y descanso

 
 
Ossó de Sió es un pueblo y municipio del norte de la comarca de Urgell. Llegamos a través de la carretera local L-303 de Cervera a Agramunt, que comunica el pueblo con la C-14 y la autovía A-2, a 18km de Tárrega y 7km de Agramunt. Con algo más de 70 vecinos se encuentra a 391 m de altitud, en una elevación coronada por un ancho plano, a la izquierda del rio Sió. El crecimiento de la población ha tenido lugar en torno al núcleo primitivo de forma concéntrica y escalonada, con lo que se ha dejado lugar a una espaciosa plaza, una de las más grandes de la Ribera del Sio, con una notable cruz de término gótico.
 
 
 
Las actividades agrarias constituyen la base económica del municipio. En las tierras labradas predomina el secano y los cultivos de cereales (cebada, trigo, avena), los forrajes (alfalfa), los almendros y residualmente alguna hectárea de manzano y olivo. En cuanto a la ganadería, destaca la cría de ganado porcino y de aves de corral.
 


La iglesia parroquial de la Mare de Deu del Remei es de origen románico tardío, aunque está muy reformada.
 
El 1139 ya estaba documentada. No se menciona como parroquia pero se sabe que era atendida por un canónigo de Guissona, llamado Colldejou que tenía el título de beneficiado. Probablemente estaba dedicada a Santa María y hacia el siglo XIV se cambió el culto a la Virgen del Remei. 
 
 
Es de una sola nave de estilo románico tardío rematada a levante con un ábside semicircular. De la iglesia románica sólo quedan la parte norte del ábside y los muros de la fachada de poniente. La ventana del ábside tiene un arco de medio punto adovelado. La cornisa del alero está hecha de piedras trapezoidales biseladas, sin decoración. El paramento es de sillares de piedra bien escuadrados y pulidos. 
 
 
La fachada es completamente lisa y coronada por un campanario de espadaña de dos ojos, tiene una puerta descentrada, de arco de medio punto adovelado y sin decoración.
En medio del frontis hay un óculo.

En el interior, en la cuenca del ábside, hay un gran frontal pintado al fresco que representa una procesión del pueblo con la Mare de Deu del Remai. La cubierta de la nave, está recubierta de yeso y pintada, pero tiene el aspecto de vuelta de cañón, el ábside es precedido por un sencillo arco preabsidal algo apuntado y un pequeño tramo con bóveda de lunetos. Añadidos, posteriores al románico, está el transepto, con cubierta de bóveda de crucería, y dos hornacinas excavadas en los muros.
 

Es una pena que los mal llamados servicios públicos, teléfono, luz, etc maltraten el patrimonio que se encuentra en estos pequeños núcleos de población. No hay forma de tomar una imagen de la iglesia parroquial sin encontrarte algún hilo, cable o algo parecido. Ocurre lo mismo en muchos puntos del pueblo. Esperemos que los políticos locales empiecen a cuidar estos pequeños detalles.
 
La plaza Mayor es muy amplia, la más grande de la zona. Aquí encontramos el mismo problema, cables por todos los lados.
 
 
 
Destacable es la cruz de término que es de estilo gótico y está situada en esta plaza Mayor.
 


Es una cruz sencilla con los relieves muy erosionados por el paso del tiempo.


 
 
La plaza esta presidida por el ayuntamiento.
 

Desde el pueblo hay una bonita vista del vecino Bellver d´Ossò. Pedanía perteneciente al municipio. Un pueblo perfecto para hacer turismo rural si buscas descanso y silencio.
 

lunes, 14 de septiembre de 2015

Donzell d´Urgell: una pequeña perla en el Urgell




Donzell d´Urgell se encuentra al norte de la comarca de Urgell, a 22km de Tárrega y 6 de Agramunt siguiendo la C-14 en dirección Andorra o Artesa de Segre se encuentra una pequeña perla que merece la pena visitar.

Un ramal que sale de la C-14, de unos 3 km, asfaltado y en buen estado nos lleva a través de un buen número de curvas hasta esta pedanía de Agramunt.

Donzell d’Urgell es un pequeño pueblo, de apenas una treintena de habitantes, cuyas calles y callejuelas transportan al viajero a otros tiempos y le hacen redescubrir rincones entrañables.



Cerca de la población está la ermita de Sant Roc. Se trata de una iglesia del siglo XV. La ermita de Sant Roc, fue levantada para venerar a este santo al cual se encomendaron los antiguos habitantes de la Donzell cuando se vieron afectados por el ciclo de la peste y del cólera. A cambio, le prometieron hacer una fiesta en su honor si el pueblo se veía libre de aquella plaga y, como así fue, según nos ha llegado a través del tiempo, el pueblo, aún hoy, hace una fiesta en su honor en agosto.

La imagen de Sant Roc está en la ermita, pero el día de su fiesta la llevan en procesión hasta la iglesia. Una vez allí, permanece durante ocho días, entre el pueblo. En el templo, la gente tiene costumbre de ir a hacer plegarias y a darle las gracias.

Transcurridos los ocho días, y en solemne procesión, se pasea por las calles del pueblo y se devuelve a la ermita, donde queda durante todo el año. Así pues, como hicieron los antepasados que pasearon el santo por las calles, hoy, recordando ese hecho, se conserva la tradición.



Dispone en la campa adyacente de un espacio adaptado para disfrutar de una jornada de picnic. Junto a la fuente y barbacoas, destaca una gran mesa con sus bancos, todo ello construido con enormes piedras.



Seguimos la carretera, disfrutando de la vista del pueblo. Situado en un alto, con sus casas apiñadas formando casi un círculo defensivo.


A la entrada del pueblo y fuera de lo que sería la muralla defensiva de la localidad se encuentra la iglesia de Sant Pere. De estilo neoclásico, fue construida en el siglo XVII. Tiene una nave y un campanario de torre cuadrada.

Cuando se construyó el campanario de la iglesia, el pueblo no disponía de las posibilidades económicas para hacer realidad aquel proyecto. La gente, debido a fuertes sequías, no había tenido los ingresos necesarios que permitieran poder mantener a la familia y desprenderse de una parte para destinarla a la construcción del campanario. Con este panorama, la cosa no se veía muy clara para que llegara a un final feliz.

Pero sucedió que un poderoso señor propuso que él se haría cargo de todos los gastos de la construcción del campanario si la Donzell aceptaba pagar un diezmo. Es decir, de cada 10 garbes que se hicieran en cada casa del pueblo cuando segaran, una sería para él hasta que estuvieran pagados todos los gastos de los cuales él haría frente de ahora en adelante.

El pueblo aceptó esta propuesta, ya que era la única manera de poder construir el campanario e irlo pagando entre todos con unos años de margen. Así se hizo y desde ese momento se comenzaron las obras por un lado y, se pasaba por las eras y los campos a la hora de la sega por otro, a fin y efecto de cobrar el impuesto aceptado del diezmo.

Lo que sucedió con los años, fue que el pueblo pensaba que ya había pagado el importe de lo que costó el campanario, pero el señor decía que aún faltaba, sin dar cuentas ni explicaciones. Así fue como el pueblo se negó a continuar pagando una cosa que, según ellos, ya habían amortizado totalmente con los años que pagaron el onzé, y decidieron recurrir a los tribunales para dejar de pagar el impuesto.

Haciendo cálculo de los años y de cuanto habían aportado cada uno de ellos durante aquellos años, el tribunal dio la razón a los ciudadanos eximinlos de continuar pagando el diezmo.

Así el pueblo dejó de pagar, y para conmemorar la sentencia de aquel hecho, en la plaza mayor del pueblo se colocó una placa conmemorativa, en la cual se puede ver: Plaça de la Redempció.


En la parte de atrás, visible cuando entras en el pueblo, pero algo oculto una vez bajas del coche, se encuentra el monumento a la Mujer. Inaugurado en el año 1988, se trata de un homenaje a la mujer por su ayuda en las labores del campo. Representa una mujer yendo a buscar agua. Éste es un lugar donde en épocas de sequía, se debía ir a buscar agua al canal del Urgell, y esto representaba una hora de camino. El agua directa no llegó hasta el 1965.


La Donzell, todavía hoy, mantiene sus características originales de vila cerrada y para entrar dentro del núcleo de población se ha de hacer por una de las dos puertas que dan acceso desde el lateral, donde se encuentra la iglesia de Sant Pere. Antiguamente estas portaladas que dan acceso al núcleo estaban cerradas cuando llegaba la noche y nadie podía entrar ni salir del pueblo durante las horas nocturnas, salvo excepciones puntuales.

El último toque de campana al anochecer era la señal del cierre de las puertas y el toque del ángelus que se hacía a punta de día, indicaba la señal que se abrían y de que se podía salir a trabajar en los campos.

Encima de una de estas portaladas, se puede ver una báscula de tributos romana, en recuerdo de tiempos pasados. Ésta era la antigua báscula municipal y servía para pesar los productos que la gente vendía o su pago en especias, al no tener dinero por pagar el diezmo al Señor del Castillo.


Antes de entrar bordeamos el pueblo. Encontramos un gran casal de piedra, llamado el castillo. Más que un castillo se trata de una gran casona que destaca sobre las demás por la fortaleza que transmiten sus muros que debió ser construida sobre los siglos XVI-XVII.


Una vez dentro, nos encontramos con un pueblo que conserva un regusto y carácter todavía medievales.


Cerrado y recluido sobre sí mismo paseamos por un conjunto de callejuelas sombrías donde nos sorprende el silencio casi absoluto.


Son numerosos los pasos cubiertos que durante el invierno protegerán a sus habitantes de los vientos heladores que azotan la sierra donde se ubica el pueblo.


Los estrechos callejones dan paso a plazuelas con alguna que otra vivienda blasonada con su escudo en la portada de entrada.

Las plazas son dos: la placeta y la plaza mayor, un poco más grande que la anterior. Dos calles recorren sinuosos todo el pueblo: el carrer d'avall (calle de abajo) y el carrer estret (calle estrecha).


Recorremos toda la población disfrutando de sus rincones típicos y del entramado de placetas y callejuelas.


La visita no nos lleva mucho tiempo, no más de 30-40 minutos, ya que se trata de un pueblo muy pequeño. Salimos por otro de los arcos que dan a la placeta donde está la iglesia y donde hemos dejado el coche.

Este pueblo lleva asociada una leyenda.

La leyenda que llega hasta nuestros días, transmitida oralmente durante siglos nos habla del castillo y del pueblo de la Donzell, que vendría del nombre Donzella.

"Nos dice la leyenda que, el señor de Montclar, era uno de los más bravos guerreros que la historia nos ha dado. Su encarnecida lucha contra los sarracenos, y sus victorias incesantes, le dieron una aureola de grandeza y señorío entre las tropas cristianas y, por contra, un acentuado y real temor entre los sarracenos, los cuales, si sabían que al frente de las tropas cristianas iba el señor de Montclar, temblaban.

Los prisioneros que hizo en sus batallas se habían de contar por centenares de centenares; no había duda de que era el terror viviente de los árabes, almenos así lo hemos de deducir por lo que todo el mundo cuenta y por sus obras.

Tantos y tantos prisioneros llegó a hacer que no cabían dentro de su castillo, donde residía, por lo que decidió que ya que estaba en posesión de dos castillos más, utilizarlos como lugar de reducción de los sarracenos que caían en sus manos. Fue de esta manera como utilizó ambos castillos como prisión, con lo que uno le servía para cerrar a hombres y muchachos y el otro a las mujeres y doncellas.

Con el tiempo, y debido al hecho explicado, ambos castillos recibieron los nombres respectivos de Castell de les Donzelles (o de la Doncella, ya que había como prisionera una bella joven sarracena hija de un cabdil) y Castell de les Puelles, nombre que más tarde extendieron a dos poblaciones que, con motivo de los castillos surgieron a su alrededor y que aun hoy subsisten no muy lejanos del pueblo y del castillo de Montclar donde residía el bravo y generoso señor, terror de la morisma en nuestras tierras".

Si deseáis alargar la jornada, muy cerca se encuentra el núcleo deshabitado de Rocaberti de San Salvador, al que se puede llegar a través de un sendero señalizado.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Montclar d´Urgell, centinela del Urgell

A 25 km de Tárrega, por la C-14 dirección Andorra, y a 8 de Agramunt, por la misma C-14 en dirección a Artesa de Segre, encontramos Montclar, un pequeño pueblo de no más de 150 habitantes, que es una pedanía de Agramunt.
 
Es un enclave, separado geográficamente del resto de Agramunt, e incluso de la misma comarca de Urgell, pues se encuentra ya en territorio de la vecina comarca de la Noguera.

El pueblo está situado encima de la sierra de Montclar que atraviesa el término municipal de este a oeste. Su elevada posición hace que las vistas desde esta localidad sean magníficas, tanto al norte, donde está el Montsec, como al sur, donde se encuentra Agramunt y la sierra de Almenara.
 

Majestuoso, el Castillo de Montclar preside el pueblo. Está edificado sobre los restos de una antigua torre romana. Muestra una elegante arquitectura del renacimiento catalán de los siglos XVI y XVII.

En la fachada de la fortaleza, una inscripción indica que fue reconstruido el año 1635, no obstante, los historiadores lo tienen documentado del año 981. Se trata, pues, del castillo más antiguo de la zona.

La parte más antigua es la planta baja y la que fue la torre del homenaje de la antigua edificación, apoyo de la actual fortaleza. Así, observando las piedras que lo forman (las denominadas ‘piedras testigo’), se pueden distinguir las diferentes etapas de construcción: desde el suelo hasta unos 4 metros de alzada, corresponden al siglo XIII; y la parte superior fecha del siglo XV.
 
 

 
Y como pasa en todos los castillos medievales, de ser construido bajo el objetivo principal de punto de defensa pasa a ser residencia de los señores feudales, a la vez que, a sus alrededores, se van construyendo las casas de la gente que trabajaba las tierras de los señores o en el propio castillo. Esto sí, en caso de ataque, los nobles, que eran los únicos que tenían armas, estaban obligados a dejar entrar en el castillo a todo el pueblo

Según los historiadores, el Castillo de Montclar estuvo, en un inicio, en manos árabes y después, durante la Reconquista, Arnau Mir de Tost lo conquistó.
 
 
Explica la leyenda que el señor de Montclar, el tal Arnau Mir de Tost, era hombre de armas y pocas palabras, con mucha facilidad en hacer prisioneros a aquellos que se interponían en su camino. De hecho, una vez consumada la reconquista de la actual provincia de Lleida, su familia se convirtió en los principales colonizadores de las tierras arrebatadas a los musulmanes.

Las leyes de descendencia de la época hicieron que el castillo pasara, más adelante, a dominio de los señores de Cabrera; la hija de Arnau Mir se casó con el vizconde de Girona y señor de Cabrera, Ponç I.

El Castillo va pasando, así, de mano en mano. El nieto de este matrimonio hereda el castillo junto con el condado de Urgell. A partir de otro matrimonio, cosa típica en aquella época, el entonces propietario, Ponç de Cabrera cede todas sus posesiones –que no eran pocas, el hombre había ido acumulando, entre guerras y casamientos, su patrimonio- a su yerno Gombau II de Ribelles. Una buena herencia; Gombau II recibe, aparte del de Montclar, los castillos de Foradada, de Artesa de Segre y de Montsonís.

Con la familia Ribelles, las tierras de Montclar y Montsonís, se convierten en un importante feudo. Es el inicio de una larga época esplendorosa que se puede resumir constatando que, desde el año 1200 hasta hoy, sólo 5 familias, con ligaduras matrimoniales entre ellas, han sido propietarias del Castillo de Montclar: los Ponç, los Cabrera, Ribelles, más adelante los Despujol y, desde 1986 y hasta ahora, los De Miguel, el apellido de los cuales proviene del bajo Empordà, donde tenían otros castillos como el de Púbol (los De Miguel fueron los primeros Barones de Púbol) que más tarde fue propiedad de Salvador Dalí.
 
 
El gran número de pequeños “ojos de buey” que, aquí y allá, encontramos en prácticamente todas las paredes del castillo demuestran el siempre presente miedo a ser atacados. Estos pequeños agujeros permitían ver acercarse al enemigo y tener tiempo de preparar la defensa. Desgraciadamente no se ha localizado aún el pasillo secreto que seguro que tenía este castillo, pero cerca de la iglesia hay la escalera de caracol que permitía la fuga rápida de los nobles.

Aquí se rodaron algunas de las escenas de la película "El caballero del antifaz", del leridano Francesc Xavier Capell. Algunas de las escenas fueron grabadas en los interiores del castillo. En la misma presentación se ve la gran escalinata del castillo y las prisiones.



El principal encanto de este castillo de planta cuadrada se encuentra en la amplitud de sus estancias, la gran escalera que sube hasta la planta noble, sin olvidarnos de su gran aspecto y arquitectura exterior. Si tenéis la ocasión de visitar el castillo os encontraréis con el salón de música, la biblioteca, el comedor, la habitación de los señores, la bodega, la terraza o la prisión.

El Castell de Montclar es de las pocas fortalezas habitadas hoy en día que permite celebrar bodas, banquetes y celebraciones en sus dependencias.
 
Fue declarado Monumento Histórico-artístico de carácter nacional el año 1979. La gestión de las visitas guiadas la lleva a cabo “Castells de Lleida”. Los horarios de visita son los siguiente:
Domingos (sin reserva previa) visitas guiadas a las 11h, 12h y 13h.
El resto de días de la semana, para grupos de más de 30 personas, con reserva previa, hay que llamar para reservar visita al tel. 973 402 045
E-mail: info@castelldemontclar.com
web: www.castelldemontclar.com
 
 
 
La Iglesia de Sant Jaume está adosada al castillo. Es de estilo barroco y data del siglo XVIII.
 
 
 
El edificio es de piedra, tiene un altar mayor i seis altares laterales. Una particularidad que la hace única son los dos coros, que a diferencia de todas las iglesias en las que se colocan uno a cada lado, estos están colocados uno sobre otro. El coro de arriba solo es accesible desde el castillo y permitía que los nobles vieran la misa sin mezclarse con las clases bajas. Actualmente se siguen oficiando misa todos los domingos, momento en el que se puede visitar el interior.
 


 Frente al castillo y la iglesia se encuentra el ayuntamiento de Montclar: La construcción del ayuntamiento de inició en el año 1944 y se inauguró en 1949. El edificio es de piedra aprovechada de casas que fueron derribadas por consecuencia de los bombardeos que realizaron las tropas nacionales sobre la población durante la guerra civil española y que derribaron la mayor parte de las casas de la población

Entre 2007 i 2010 el edificio fue remodelado, actualmente se utilita la planta baja como local social, la primera planta como sala de actos y el semi-sotano como local de juventud del pueblo.

Otro de los atractivos del pueblo es el túnel de la "Mina de Montclar".
A 160 m de profundidad y a poca distancia del pueblo, el Canal de Urgel atraviesa la sierra con un túnel llamado la Mina de Montclar. La longitud del túnel, totalmente recto, es de 4.917 m, la amplitud es de 5,15 m y la altura de 5,47 m. La mina comenzó su construcción en noviembre de 1853 y terminó en noviembre de 1861. Para facilitar el trabajo de extracción de tierra se perforaron 13 pozos desde la superficie de la sierra. Toda la obra se realizó con la fuerza de peones, presidiarios y mulas, tanto para excavar como para extraer la tierra y roca. Durante casi un siglo fue el túnel más largo y la obra hidráulica más importante de Europa. En ocasiones se organizan excursiones a pie por el interior de la mina.

Otro elemento destacado es la Torreta. Construida justo en la mitad de la mina, con una altura de 12 m indicaba a los obreros la dirección para construir el túnel en línea recta. En la base se puede observar el impacto de una cañonazo que recibió durante la guerra civil española.

Es posible visitar este túnel en enero o febrero aprovechando el vaciado del canal para realizar las obras de mantenimiento. La excursión no es recomendada para miedosos y claustofóbicos. Su precio es de unos 10 euros y podéis informaros en el teléfono o mail de reservas de las visitas al castillo.